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Más de treinta comunicadores participaron de un retiro en el Santuario de San Cayetano, donde combinaron momentos de oración, formación y trabajo en grupo para profundizar en la espiritualidad y misión de su labor en los medios.
En el Santuario de San Cayetano se llevó a cabo una jornada de retiro destinada a los comunicadores de los equipos de medios del Arzobispado de Corrientes, bajo el lema “Vivir la fe, comunicando esperanza”. Más de treinta participantes compartieron un encuentro de oración, formación e intercambio, centrado en la espiritualidad de quienes desempeñan esta pastoral. La celebración eucarística cerro la actividad.
El retiro fue una oportunidad valiosa para reunirse, rezar y compartir experiencias, fortaleciendo los lazos entre quienes llevan adelante una pastoral de comunicación tan importante en radio San Cayetano (102.5 Mhz), el Equipo Televisivo (YouTube: ARZ-Corrientes Multimedios) y la Oficina de Prensa. Estos momentos de oración y reflexión en comunidad permiten sostenerse mutuamente, renovar la motivación y recordar que la labor de comunicar la fe se realiza siempre acompañados y en diálogo con Dios.
La actividad comenzó con un espacio de animación, guiado por los músicos del equipo televisivo y la radio arzobispal, seguido de un momento de adoración al Santísimo Sacramento, considerado el centro de toda misión comunicadora de la Buena Noticia. Posteriormente, se ofreció una charla sobre la espiritualidad del comunicador católico y se trabajó en grupos sobre cómo informar noticias dolorosas en el ámbito eclesial, a la luz de la Biblia, redactando premisas que deben guiar la labor pastoral en los medios.
El espacio de formación y reflexión sobre la espiritualidad del comunicador católico estuvo a cargo del Asesor pastoral de los medios de la Arquidiócesis, padre Guillermo Lombardero. Durante su charla, señaló que la labor en los medios de comunicación puede asumirse como una vocación o como una ocasión. Cuando se vive como vocación, implica un llamado que va más allá de las capacidades propias, confiando en que Dios capacita a quienes elige. En este sentido, el comunicador católico actúa como mediador, poniendo su tarea al servicio de un propósito mayor.
Por otro lado, expresó que también puede entenderse como una ocasión: una oportunidad de expresión personal, desarrollo profesional o visibilidad. Lejos de ser algo negativo, esta perspectiva forma parte de la diversidad de motivaciones humanas, que incluso pueden transformarse con el tiempo cuando se integran en un proyecto de vida con sentido trascendente.
En este marco, destacó la diferencia entre transmitir y comunicar. Mientras transmitir implica simplemente difundir un mensaje, comunicar supone generar un vínculo, propiciar la interacción y abrir la posibilidad de una respuesta, enriqueciendo así la experiencia comunicativa.
El perfil del comunicador, dijo el padre Lombardero, invita a un ejercicio profundo de autoconocimiento, partiendo de la premisa de que comunicamos desde lo que somos y no solo desde lo que decimos. En este sentido, resulta fundamental situarse en la propia historia personal y reflexionar sobre la identidad, el estado de vida, la formación, las influencias, los vínculos y la experiencia de fe que configuran a cada persona.
Asimismo, es importante reconocer cómo somos percibidos por los demás y de qué manera nos relacionamos en los distintos ámbitos: el hogar, la comunidad y los medios de comunicación. Esta mirada permite evaluar si la imagen que proyectamos coincide con nuestra identidad real y con los valores que buscamos transmitir, aseguró.
A partir de allí, explicó, se plantea la necesidad de definir qué queremos ser, estableciendo metas claras y alcanzables en lo personal, profesional y espiritual. Este camino requiere integrar la vocación con los deseos propios, en armonía con la voluntad de Dios.
Luego el sacerdote, indicó que la espiritualidad es: “una forma o estilo de vida basada en el modelo de Cristo, hombre y Dios, por lo que encierra una parte natural y otra parte sobrenatural, que empleamos para nuestra transformación interior, nuestra conversión”.
Comento que, la espiritualidad busca la armonía entre cuerpo, mente y espíritu, que colabora en el proceso de conversión personal y que es un puente entre la teología y la comunicación. Además, aclaró, se ajusta a un estilo propuesto por el ministerio/tarea a ejercer.
Para discernir sobre lo que un comunicador católico debe encarnar (ser y hacer), expresó el padre Lombardero, “debemos tomar la imagen y modelo del quien es el primer y gran comunicador: Nuestro Señor Jesucristo, quien era y es la Palabra viva de Dios Padre. Además, el mismo Jesús era el mensaje y todo lo que hacía, era por los demás, y daba una enseñanza de cómo ser y actuar, con el prójimo, porque somos seres de relación, donde encontramos nuestra fortaleza y nuestra debilidad”.
Como cierre de su charla, el asesor de los medios arzobispales dejó algunos aspectos que debe tener en cuenta un comunicador católico:
Hay varias frases que nos pueden iluminar, como ser:
Por esto somos: MISION y PROFESION Misión: por lo que debo comunicar
Profesión: cómo lo debo comunicar
Hábitos intelectuales para ser un buen comunicador: