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MONS. JOSÉ ADOLFO LARREGAIN

Homilía del Inicio Pastoral del Párroco Rector de la Basílica de Itatí

Itatí, 1 de marzo de 2026

Queridos hermanos y hermanas,

En este II Domingo de Cuaresma la Palabra nos conduce al monte alto, al misterio luminoso de la Transfiguración (cf. Mt 17,1-9). Hoy, providencialmente, iniciamos el ministerio pastoral del nuevo párroco rector de esta querida Basílica de Nuestra Señora de Itatí, corazón mariano de nuestro pueblo correntino.

La Transfiguración es un anticipo de la gloria pascual, pero ocurre en camino hacia Jerusalén, hacia la cruz. La Cuaresma nos recuerda que no hay gloria sin entrega, no hay luz sin cruz, no hay resurrección sin pasión.

1. “Este es mi Hijo amado… escúchenlo”

En el monte, los discípulos contemplan a Jesús transfigurado. Su rostro brilla como el sol, pero lo central no es la luz, sino la voz del Padre: “Este es mi Hijo amado, en quien me complazco; escúchenlo.”

Escuchar a Cristo es el programa permanente de la Iglesia. Escucharlo en la Palabra, en la Eucaristía, en el clamor de los pobres, en el susurro de la conciencia.

Querido Padre Claudio: tu primera misión en este santuario es ayudar al pueblo fiel a escuchar a Jesús. Aquí llegan peregrinos con promesas, lágrimas, gratitudes y búsquedas profundas. Muchos suben “al monte” de Itatí cargados de cruces. Tu ministerio será ayudarlos a descubrir que la luz de Cristo no elimina la cruz, al contrario la ilumina y le da sentido.

Como nos dijo tantas veces el Papa Francisco, la Iglesia es hospital de campaña: aquí, a los pies de la Virgen, tantos necesitan consuelo, reconciliación y esperanza. Y el actual Santo Padre León nos invita a custodiar la centralidad de Cristo, para que toda pastoral sea verdaderamente cristocéntrica.

2. La experiencia del monte y el camino cotidiano

Pedro quiere quedarse: “¡Qué bueno es estar aquí!”… Jesús los hace bajar del monte. La experiencia de Dios no es para evadir la realidad, sino para enfrentarla y transformarla.

La Basílica es monte y es camino, es lugar de gracia intensa y punto de partida. De aquí familias salen renovadas, jóvenes fortalecidos, enfermos consolados, servidores comprometidos.

Querido Padre, tu tarea es armonizar diversas dimensiones: la belleza de la liturgia, celebrada con dignidad; la cercanía pastoral, sencilla y cordial con la acogida amplia y fiel al Evangelio. Itatí es un hermoso y bello destino devocional, es una escuela de discipulado misionero.

3. “Levántense, no tengan miedo”

Cuando los discípulos caen rostro en tierra, Jesús los toca y les dice: “Levántense, no tengan miedo.” Cuántas veces nuestro pueblo necesita escuchar esas palabras: no tengan miedo de la enfermedad, no tengan miedo de la crisis económica, no tengan miedo de los desafíos culturales, no tengan miedo de seguir a Cristo con radicalidad.

Que Nuestra Señora de Itatí acompañe este nuevo inicio pastoral. Queridos hermanos, recemos por nuestro nuevo pastor. Sostengámoslo con afecto y colaboración. La misión no es solo de uno, es de toda la comunidad: agradezco a la comunidad orionita por la inmensa labor pastoral y entrega generosa que se irradia a partir de este Santuario.

Que esta Cuaresma nos permita subir al monte con Jesús, dejarnos iluminar por su presencia y bajar renovados para servir. Que María de Itatí nos enseñe siempre a escuchar, confiar y perseverar.