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MONSEÑOR STANOVNIK

Saludo a los peregrinos en la solemnidad del Aniversario de la Coronación Pontificia de la Virgen de Itatí

Queridísimos devotos y peregrinos de la Virgen de Itatí:
Me siento muy feliz de estar aquí, peregrino, junto con ustedes, a los pies de Nuestra Madre, acompañados por nuestras autoridades provinciales y municipales. Como es del conocimiento de todos, nos toca vivir este 16 de julio en medio de circunstancias extraordinarias. Los que hoy estamos aquí, cumpliendo con las medidas de higiene que ordenan los organismos de salud, queremos sentirnos profundamente unidos a todos los devotos y peregrinos de la Virgen, que se quedaron en sus hogares, y felicitarlos porque mediante el sacrificio que hicieron de no venir hasta aquí, colaboraron en evitar grandes concentraciones y así favorecer una pronta superación de la pandemia, que nos aflige a todos. Ustedes, amados peregrinos que se quedaron en sus casas, ayúdennos a rezar con mucho amor y devoción, reuniéndose en familia, alrededor de sus altares familiares.
Esta celebración en honor a nuestra Madre de Itatí congregó un número menor de fieles respecto de otros años, porque muchos de ellos aceptaron la encarecida recomendación de no realizar peregrinaciones masivas. Sin embargo, muchísimas personas y familias a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional pueden participar de este emotivo acto religioso en Itatí, gracias a la transmisión vía satélite que las autoridades provinciales hicieron posible. De esta manera, superando las distancias físicas, el amor a María nos hace sentir muy cerca unos de otros y experimentar juntos su amparo maternal.
Sabemos que ella nunca abandona a sus hijos. Con mucha fe recurrimos a ella, suplicándole que interceda ante su Divino Hijo, para que nuestros enfermos se recuperen pronto; bendiga y sostenga el esfuerzo de todo el personal sanitario y a todos aquellos que llevan consuelo y fortaleza especialmente a los que padecen la gripe “A”. Y, por nuestra parte, queremos aprender de María dos cosas muy importantes. La primera, su total confianza en Dios en medio de grandes sufrimientos y peligros. A ella de pié junto a la cruz de su Hijo, le pedimos que nos enseñe a confiar más en Dios; a rezar más y hacerlo en familia; a participar más activamente en la vida de la comunidad, sobre todo yendo a misa los domingos. La segunda cosa importante que debemos hacer, es seguir el ejemplo de María, cuando ella tomó el Niño en sus brazos y con José huyeron a Egipto, para proteger la vida del Niño y la de ellos mismos. Su total confianza en Dios no les nubló la razón y comprendieron que, en circunstancias extraordinarias, se deben tomar todas las medidas pertinentes para cuidar la vida de los otros y también para proteger la propia. Aprendamos de la Sagrada Familia a confiar en Dios, para ser buenos cristianos; y, al mismo tiempo, amar a nuestro prójimo, respetando y cumpliendo las normas que favorecen al bien común de todos, para ser buenos ciudadanos.
Y ahora, preparémonos para celebrar con amor la Santa Misa en honor de la Pura y Limpia Concepción de Nuestra Señora de Itatí, en el día aniversario de su coronación pontificia.
Mons. Andrés Stanovnik
Arzobispo de Corrientes


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