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18 de octubre de 2012
Palabras de agradecimiento del Arzobispo por la bandera entregada por la Presidenta de la Nación a Nuestra Madre de Itatí
Excelentísima Sra. Presidenta de la Nación Argentina,
Dra. Cristina Fernández de Kirchner
Muchas gracias Sra. Presidenta por su noble gesto de traer una de las siete banderas argentinas, que flamearon en las Islas Malvinas en el año 1966, y a así cumplir con su promesa de colocarla a los pies de nuestra querida imagen de la Virgen de Itatí. Ella, Madre de Dios y Madre nuestra, es la ‘puerta abierta’ al encuentro con su Divino Hijo Jesús, en quien se cumplen los anhelos más hondos que inquietan el corazón del hombre.
Gracias también porque este símbolo de soberanía nos hace sentir hermanos entre todos los argentinos. Nuestra bandera es hermosa, pero es aún más hermosa cuando la colocamos junto a la imagen de María de Itatí. Embellecida y hecha ‘más patria’, nuestra bandera nos hace levantar la vista al cielo, la morada definitiva hacia donde peregrinamos, atentos a que ningún hermano o hermana quede en el camino.
El peregrino que viene a este santuario se siente atraído por la irresistible ternura de Dios que se refleja en su Madre. Junto a ella, el peregrino se halla como hijo en medio de un pueblo de hermanos. Porque se descubre parte de un pueblo, agradece. Y el que agradece, también confía y suplica.
Desde su alta función, muy estimada Señora, ayúdenos a buscar caminos de encuentro entre todos los argentinos; a elegir siempre la vida y cuidarla sobre todo allí donde se manifiesta más vulnerable: en nuestros niños concebidos y en sus madres; en los adolescentes y jóvenes en riesgo; en los pobres y en los ancianos que son la memoria de nuestro pueblo. Aseguremos una legislación que le dé suficiente estabilidad a ese núcleo familiar básico –constituido por el varón y la mujer–, que aporta un patrimonio de valores humanos único e insustituible para el bienestar de un pueblo.
Un verdadero ‘caudal de patria’ confluye en nuestra bandera. Ella recoge en sus pliegos más de doscientos años de gestación de la identidad de nuestro pueblo. Luego, esa bandera se despliega en símbolo de independencia para representar los últimos dos siglos, que estamos celebrando en el Bicentenario de la Patria. Escriño de aciertos y desaciertos, de alegrías y sufrimientos, el símbolo patrio nos convoca siempre a construir entre todos una patria de hermanos.
Valoramos, Señora Presidenta, esta decisión suya de colocar la bandera a los pies de la Virgen de Itatí, porque en ese gesto rinde un justo y piadoso homenaje a la memoria de tantos jóvenes correntinos que dieron su vida por la Patria, allí mismo donde se había enarbolado esta bandera. Ahora nos miran desde el Cielo para proclamar con su silencio elocuente: Dios es Amor. Y sólo el amor salvará la República Argentina y al mundo.
Invocamos la bendición de Dios y la maternal protección de Nuestra Señora de Itatí sobre su persona y su misión como Presidenta de todos los argentinos, y sobre nuestro pueblo que anhela vivir en paz y prosperidad.
Mons. Andrés Stanovnik OFMCap.
Arzobispo de Corrientes
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