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 Encuentro mensual del Cuerpo Diaconal Arquidiocesano

 

Se desarrollará hoy, en el salón Santa Clara del Arzobispado, el encuentro mensual del Cuerpo Diaconal Arquidiocesano. Será a las 20, y acompañará este espacio de encuentro, formación y oración, el Arzobispo, monseñor Andrés Stanovnik.
En la Arquidiócesis de Corrientes, actualmente, son 29 los diáconos permanentes, e integra además el Cuerpo, un diácono transitorio. Los primeros, fueron ordenados en 2003, por el entonces Arzobispo, monseñor Domingo Salvador Castagna.
La mayoría de ellos, está incardinado en parroquias de la Capital, pero también hay quien presta servicios en Bella Vista, Santa Ana de los Guácaras, y Mburucuyá. (http://www.arzcorrientes.com.ar/guia_eclesiastica_diaconos_.html)
Estos encuentro mensuales, no sólo sirven para encontrarse y compartir experiencias relacionadas al valioso servicio que los diáconos permanentes cumplen en la Iglesia particular de Corrientes, sino también, para intensificar la formación espiritual e intelectual. Además, durante las reuniones, coordinan tareas y programas las actividades que realizarán, en conjunto, al servicio de los acontecimientos arquidiocesanos y la colaboración que ofrecen en los santuarios.
El diácono no es simplemente una persona de ayuda al párroco o al sacerdote. Comporta todo un servicio al pueblo de Dios. De ahí la preparación espiritual, humana, teológica y filosófica que deba tener previo al ejercicio de su ministerio.
La historia de la Iglesia observó la figura de los diáconos como una gran ayuda para que los presbíteros pudieran desarrollar su ministerio. El Concilio Vaticano II ha redescubierto su valor y así ha establecido y sugerido, donde sea oportuno, el establecimiento de diáconos permanentes, es decir, hombres jóvenes o maduros que se dedican al servicio de la Iglesia.
Los deberes y funciones asignados dentro de la Iglesia a los diáconos permanentes, han quedado recogidos en Lumen Gentium y por los cánones 757, 835, 910, 943 y 1087 del Derecho Canónico. En un breve resumen se puede mencionar anotar los siguientes deberes: administrar solemnemente el bautismo, conservar y distribuir la Eucaristía, ministros de la exposición del santísimo Sacramento y de la bendición eucarística, ministro ordinario de la sagrada comunión, portar el viático a los moribundos, en nombre de la Iglesia asistir y bendecir el matrimonio, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al pueblo de Dios, presidir el culto y la oración de los fieles, servir en el ministerio de la palabra al pueblo de Dios, celebrar el culto divino, administrar los sacramentales como pueden ser el agua bendita, la bendición de casas, imágenes y objetos y por último presidir el rito fúnebre y la sepultura.

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