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Declaraciones del Arzobispo de Corrientes

 "A la violencia del aborto, sumar más violencia"

 Monseñor Andrés Stanovnik, se refirió al fallo de la Corte Suprema que confirmó la sentencia que autorizó el aborto a una mujer que fue violada, sentando así precedente.

 Durante la presentación de las actividades que se desarrollarán para esta Semana Santa, el arzobispo de Corrientes, monseñor Andrés Stanovnik, reflexionó ante un numeroso grupo de periodistas, sobre la declaración de la Corte Suprema de Justicia que, por unanimidad, confirmó la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Chubut. Recordemos que este Tribunal, en marzo de 2010, autorizó el aborto a una menor que había sido violada.
El arzobispo, aseguró que el aborto, es siempre un acto de violencia, y que este caso “abre la puerta para otros casos”. Además, ratificó que la Iglesia, nunca podrá estar de acuerdo con “cualquier tipo de violencia que se ejerza sobre el ser humano, sobre todo, cuando el ser humano es un inocente, situación de la que estamos hablando”.
A continuación, se transcriben algunas afirmaciones de monseñor Stanovnik:

“Antes de entrar en el programa de Semana Santa, que van a presentar en seguida los amigos de la Comisión arquidiocesana de Cultura, que me acompañan en esta conferencia de prensa, me gustaría decir algo sobre le tema que está hoy en el debate de todos los medios. Y de este modo, introducir el tema de la Pascua 2012, objetivo de esta entrevista. En realidad, el Misterio de la Pascua puede ser abordado desde cualquier situación humana, porque toca integralmente toda nuestra existencia.
“Ante todo, los invito a considerar el tema del aborto desde la razón. Es razonable pensar que si se permite el aborto en un caso, como es el de una violación, abre la puerta para otros casos. En cambio no es razonable creer que se legisla sólo para un determinado caso. Hoy se permite en caso de violación, mañana se extenderá a otras situaciones.
“Comprendamos también, razonablemente, que una determinación de esta naturaleza abre el camino de la violencia. En primer lugar, el aborto es una agresión contra la mujer y contra el niño por nacer. En el aborto, sea cual fuere el motivo, se ejerce una doble violencia. Entendamos, que desde el punto de vista racional, no necesariamente religioso, cuando se ejerce violencia, y ésta se suma, hay más violencia.
“De modo que, racionalmente hablando, es absurdo pretender resolver un conflicto con otro conflicto, porque como resultado tendremos más conflicto. Humanamente hablando, es decir, desde el punto de vista de la razón, tiene que haber un camino más humano para resolver el triste y realmente lamentable caso de una mujer que queda embarazada por un acto de violación.
“Con una decisión de esta naturaleza, se produce, además, una profunda discriminación: porque al niño por nacer se lo declara un ser no deseado. Declarar a una persona humana no deseada, es discriminarla.
“A uno le cuesta entender cuando se argumenta que el aborto, aun cuando sea en caso de violación, se lo considere un paso hacia una concepción más progresista de la vida. En realidad, es más bien un lamentable retroceso en humanidad. Retrocedemos porque al niño por nacer, al que hemos declarado un sujeto de derechos y, en consecuencia, al primer derecho que es al de la vida, lo consideremos un ser no deseado en determinados casos y lo eliminemos de la existencia.
“Entonces, volvemos a épocas primitivas, donde el niño no tenía derechos y los obtenía recién cuando pasaba a ser adulto. En lugar de avanzar en humanidad, estamos retrocediendo.
“Hay otros caminos más humanos para resolver las situaciones violentas y lamentables que suceden, como es el caso de una mujer que queda embrazada en circunstancias tan terribles como es una violación. No la hagamos más terrible sumando agresiones.
“Tiene que haber otros caminos. Hay una comunidad que tiene capacidad para contener. La ciencia comprueba que para la mujer es siempre más saludable llevar adelante la gestación, aun en el caso que luego no desee quedarse con la criatura. Hay muchas familias que están esperando adoptar. Si se mediatizaran bien estos casos, siempre hay familias que estarán dispuestas a adoptar esa criatura. Me pregunto porqué no se abre esa posibilidad.
“Por otra parte, sumemos a esta reflexión, en la que aún no hemos hablado de la religión, la inteligencia que nos da la fe.
“Pero antes recordemos que la ciencia afirma que el ser vivo que se gesta en el útero de una mujer es un ser vivo distinto de la madre. Para el mundo científico serio, no está en discusión que desde el momento mismo de la fecundación hay una vida nueva, distinta de la madre, con las mismas características y las mimas potencialidades desde el instante de la fecundación que luego ininterrumpidamente se desarrollan en el proceso sucesivo. Es el mismo ser vivo a la semana, a los quince días o luego a los veinte años; y no hay ninguna interrupción en ese proceso. En consecuencia, para el pensamiento lógico, hay ser humano desde el primer instante.
“Si hay un ser vivo desde el inicio y ese ser vivo es persona humana, la fe añade luz al respecto porque, asumiendo ese dato, declara que ese niño por nacer es hijo de Dios. Él lo adopta para sí.
“La revelación cristiana nos descubre que Dios se encarnó en Jesús y asumió nuestra condición humana. Lo hizo por amor a nosotros, a todos los hombres. El amor de Dios por el hombre le confiere dignidad sagrada a todo ser humano. Un amor que se entregó hasta el extremo de dar su vida por nosotros.
“Entonces, a la dignidad que tiene la persona humana, por ser persona, se le añade desde la luz de la fe, la dignidad de ser hijo de Dios. La fe suma a la razón. Y la razón cuando se abre a la fe, amplía su horizonte y ambas juegan a favor de la vida, siempre y cuando seamos razonables y abiertos a la fe.
“Por eso la Iglesia le dice no a cualquier tipo de violencia sobre el ser humano. Sobre todo, cuando el ser humano es un inocente, situación de la que estamos hablando.
“La Pascua de Jesús nos aporta mucha luz sobre esto. El amor de Dios por la humanidad no es una declaración de principios o una frase piadosa. Es una realidad. Nosotros creemos que ese Dios se encarnó en Jesucristo, abrazó nuestra naturaleza y llevó nuestra condición humana hasta la muerte, superándola y abriéndonos la puerta de la vida. Por eso, toda acción en contra de la vida humana se convierte, al mismo tiempo, en acto contra el hombre y contra Dios.
“La muerte que introdujimos nosotros por el pecado, consecuencia de un mal ejercicio de la libertad, provocó violencia en las relaciones con Dios y entre nosotros y las sigue provocando.
“Por ese hecho, la condición humana se encuentra bajo la constante amenaza de destruirse sí misma. Sin embargo, el amor de Dios, llevado hasta el extremo de la Cruz, no permitió que las consecuencias de ese mal ejercicio de la libertad destruyera al hombre”.

PARA VER EL VIDEO:
http://www.youtube.com/watch?v=xkduS9WSm3s&feature=youtu.be 




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