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Bergoglio reclama nuevos liderazgos en un país dañado por privilegios

El cardenal responsabilizó a la dirigencia de utilizar el poder en su provecho y de exigir sacrificios "incalculables mientras evaden responsabilidad social y lavan riquezas que el esfuerzo de todos producen".

El arzobispo de Buenos Aires y primado de la Argentina, cardenal Jorge Bergoglio, reclamó este sábado un nuevo liderazgo "centrado en el servicio" y advirtió que esa es "la respuesta" que se requiere en un país "dañado por los privilegios". "El liderazgo centrado en el servicio es la respuesta a la incertidumbre de un país dañado por los privilegios, por los que utilizan el poder en su provecho, por quienes exigen sacrificios incalculables mientras evaden responsabilidad social y lavan las riquezas que el esfuerzo de todos producen", aseveró. El primado argentino hizo estas precisiones en un texto extenso que entregó a los participantes de la Jornada Arquidiocesana de Pastoral Social y resumió en el auditorio del colegio San Cayetano, del barrio porteño de Liniers, en cuyas primeras filas estuvieron el gobernador salteño Juan Urtubey, legisladores nacionales y dirigentes sindicales, empresariales y sociales. Allí se pudo ver a la diputada Graciela Camaño, el empresario Ignacio de Mendiguren (UIA), a la legisladora porteña María José Lubertino, al sindicalista Rodolfo Daer, al ex jefe de Gobierno porteño Jorge Telerman, y al ex vicepresidente de la Legislatura de Buenos Aires, Santiago de Estrada. Pese a que Bergoglio no leyó en su discurso el párrafo reclamando nuevo liderazgo, aparece en las conclusiones que el primado realizó en el texto impreso "Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad 2010-2016 nosotros como ciudadanos, nosotros como pueblo" entregado a los participantes de las jornadas. En otro momento de su disertación, Bergoglio hizo un alto en la lectura del resumen para expresar que "me dolió" la declaración del premio Nobel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa, quien dijo que "la Argentina tiende a desaparecer". "Esa es una visión decadentista", criticó. El arzobispo destacó también "la fuerte conciencia de dignidad" del pueblo argentina que "se moldeó en hitos significativos", y reiteró que las "prioridades" de cara al bicentenario patrio 2010-2016 deben ser la erradicación de la pobreza y garantizar el desarrollo integral de todos los argentinos. "Afirmar los derechos humanos también supone la lucha por cambiar esas estructuras injustas para que todos los argentinos tengan una vida digna en la que se puedan desarrollar plenamente las personas", aseguró. Tras subrayar que "no podemos admitir que se consolide una sociedad dual", insistió en que la educación y el trabajo son "claves para el desarrollo y la justa distribución de los bienes como para logra la justicia social". Bergoglio propuso como método "participación, diálogo, consensos, fijación de políticas públicas de Estado y definición de un proyecto de país". El purpurado porteño insistió en que el período jubilar 2010-2016 "es una ocasión privilegiada, una oportunidad, para fijar políticas de Estado en temas que deben sustraerse al coyunturalismo y la puja política como son la educación, la salud, el trabajo y la seguridad, que nos devuelvan homogeneidad como sociedad y reconstituyan el tejido y el vínculo social de los argentinos". "Es la oportunidad de sostener una política de derechos humanos que ayude a la construcción de una identidad basada en la memoria, la verdad y la justicia", enfatizó.

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