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Corrientes honra a su Patrona y la celebra solemnemente

Mañana, Día Litúrgico de Nuestra Señora de la Merced, se celebrarán Misas en la Parroquia y Santuario erigido en su honor a las 6; 7; 8; 10; 11; y 12.
A las 16 será la Solemne Procesión que recorrerá las calles: 25 de Mayo, Tucumán, 9 de Julio, Mendoza, Plácido Martínez, y Buenos Aires. A las 17 Santa Misa.
La jornada festiva culminará con Misa a las 20 y la última será a las 22.
La fiesta en honor a Nuestra Señora de la Merced se viene realizando ininterrumpidamente desde 1660, y participan de ella miles de fieles así como también las autoridades de la Provincia y de la Ciudad.
El año pasado, monseñor Andrés Stanovnik –quien este año no puede presidir la santa Misa central por encontrarse en Roma (VER APARTE)-, recordó que en 1660 “el Cabildo le hizo el primer juramento solemne y la nombró patrona de la ciudad y su contorno. Sabemos que esta elección y juramento se ha celebrado en varias oportunidades. Las recordamos, por el alto valor religioso y cultural que significan para nuestra identidad. En efecto, esa elección volvió a ratificarse por insistencia de la población –como se lee en las crónicas– en dos ocasiones más: en 1789 y en 1858. Pero hubo, además, otros dos juramentos en fechas relevantes: en el año 1813, a los pocos años del grito de la libertad para nuestra patria; y la otra en 1816, cuando se declaró la independencia nacional. Finalmente, en el año 1960, al cumplirse el tercer centenario del primer juramento, la Legislatura Provincial sancionó la Ley por la cual reconoce a Nuestra Señora de la Merced “Patrona de la ciudad y sus contornos, quedando la obligación de este gobierno –dice el texto– de celebrarla cada año solemnemente”.
“Rendirle honores a la Señora de la Merced, al punto de prestarle juramento, -continuó diciendo- fue un acto trascendental, por el que nuestros padres y abuelos renovaban la fidelidad en el ejercicio de la función pública y en el cumplimiento de las obligaciones ciudadanas. Honrar es demostrar estima y respeto por la dignidad de una persona. “Usted nos honra su presencia”, solemos decir, y con ello reconocemos que esa presencia es un regalo, que merece nuestro aprecio y nuestra gratitud. Honrar a Nuestra Señora de la Merced es apreciarla debidamente y sentir un profundo agradecimiento por tenerla entre nosotros. Es como si dijéramos que Ella es, entre las criaturas humanas, la que más nos honra con su presencia. ¿Qué significa que Ella sea nuestra honra? ¿Qué mensaje tiene Ella para la vida de nuestras familias, la convivencia social y la gestión pública? El hecho de que nos honre tanto, ¿tendrá que ver algo con el desarrollo humano de nuestro pueblo, el mejoramiento de nuestra ciudad y su contorno, de la cual fue nombrada Patrona?”
“La clave para responder a esas preguntas hay que buscarla en la palabra “merced”. Es una palabra poco usada. Pero podemos reemplazarla por don, por regalo o por obsequio. En ese sentido, María es un don por partida doble: por lo que ella es y por lo que ella nos trae. Es la Llena de Gracia que nos trae a Jesús, Dios con nosotros. Ella, con su ejemplo de obediencia, disponibilidad y servicio, nos enseña cómo podemos encontrarnos con Jesús y qué hacer para vivir como amigos suyos. Por eso, Ella es al mismo tiempo Madre y Discípula. Madre, porque nos dio a Jesús; y Discípula, porque lo siguió hasta la cruz. No es posible imaginar obsequio más grande que este”

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