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MONSEÑOR STANOVNIK EN LA CELEBRACION DE RAMOS

 "El pueblo correntino nació marcado por la cruz, cruz de vida y salvación"

En la Parroquia y Santuario "Santisima Cruz de los Milagros" el Arzobispo, monseñor Andrés Stanovnik, presidió la santa Misa luego de la Bendición y Procesión de Ramos que partió a las 19,30 del Anfiteatro José Hernández, en la Costanera.
En  la celebración, la única vespertina de la ciudad, el Pastor de Corrientes resaltó que "este pueblo nace marcado por la cruz, cruz de vida y salvación, cruz de redención, de justicia, de reconciliación; cruz de amor y de esperanza; clave imprescindible para entender nuestro pasado, para iluminar el presente y para proyectarnos al futuro".
"¿Qué sería de nosotros si olvidáramos la cruz de Jesús? ¿Dónde buscaríamos la verdad del amor? ¿Quién sería capaz de darnos el alivio del perdón? Si se perdiera la memoria de la cruz, no habría verdad plena ni habría verdadera justicia, nadie nos perdonaría y jamás podríamos reconciliarnos. ¡Bendita la cruz de Jesús que nos reveló la entrañable misericordia de nuestro Dios!", continuó diciendo.
"Para comprender en profundidad el misterio del amor de Dios necesitamos la luz del Espíritu Santo. Sólo iluminados por él podemos conocer a Jesús, seguir sus pasos, abrazarnos a su cruz y vivir en su amistad, para vencer con él el pecado, la muerte y el mal. Él es vida y esperanza nuestra. Si realmente hemos encontrado a Jesús, ¡no podemos renunciar a dar testimonio de él ante quienes todavía no se han cruzado con su mirada!, –exclama el Papa en el mensaje a los jóvenes–", recordo el Arzobispo.
Monseñor Stanovnik insto a todos a que "en estos días santos que iniciamos hoy y que vamos a culminar con la Vigilia Pascual, meditemos la Pasión de Jesús. Contemplemos con los ojos de la fe el misterio del amor que se nos revela en el signo santo de la Cruz. Abramos nuestro corazón y dejemos que Jesús lo toque y lo transforme en un corazón más sensible a la verdad, lo incline a todo lo que es bueno y justo, lo disponga para el perdón y lo haga más amigo de todos. Tomemos en nuestras manos la Palabra de Dios, especialmente los relatos de la Pasión en los Evangelios; leamos despacio, dejando que la letra escrita resuene en nuestro interior y se haga Palabra que da Vida; dejemos que esa Palabra nos conmueva profundamente, nos saque de nuestro pecado y nos dé fuerzas para perseverar en el bien".

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